
Mi Aventura Conversacional
En 1992, un Amiga 500, BASIC y una idea espacial se convirtieron en una pequeña aventura conversacional firmada por CR Soft.
Allá por el año 1992, cuando estábamos rodeados de aventuras gráficas en su máximo apogeo, vivía en un pueblo costero al norte de Barcelona llamado Premià de Mar.
Allí la vida era muy tranquila. Pescábamos en las playas donde largas conversaciones de adolescentes hacían pasables las largas horas sin que nada picara en nuestros anzuelos lanzados por nuestras cañas. En los espigones capturábamos camarones, lapas, pulpos, y teníamos la montaña al lado también, por donde corríamos con nuestras bicicletas sin que nos costara más de 10 segundos recuperarnos.

En una pequeña urbanización de casas adosadas tenia mi habitación, en una segunda planta, con lavabo y terraza propio, brillaba un Amiga 500 con un televisor CRT Sony Trinitron, con el cual disfruté de muy buenos momentos. Entre ellos, me dio por aprender Basic e intentar llevar a cabo, con la ayuda de un vecino con más conocimiento que yo sobre programación, un pequeño programa que reconociera de forma muy sencilla el texto que introducías.

¿Cómo funcionaba?
Simplemente separaba las frases en palabras. Las primeras palabras debían ser; “Coger”, “Usar”, “Empujar”, “Mirar”, “Abrir”, “Ir”… Al reconocer la palabra “Ir”, por ejemplo, el programa te direccionaba a otro bucle que analizaba la segunda palabra, que deberia ser “Norte” o “N”. Si esa indicación era posible, pasabas a otra pantalla, donde otro texto te describía la habitación o zona y volvíamos a empezar.
Lo mismo si escribías “Coger”. Si la segunda palabra, que debía ser un objeto, estaba en la habitación y se podía coger, pasaba a tu inventario.
Me suena que cada habitación o zona tenía un número, y tu inventario era otra de esas "zonas" que tenía el valor 0. Por lo tanto, todo lo que tuviera valor 0, lo llevabas encima.
Cada objeto formaba parte de una lista o base de datos, con valores diferentes que indicaban su localización, si se podían coger, y una descripción del objeto, por si usabas el comando “Mirar”. Por lo tanto, el objeto “Pelota”, podría tener esta forma:
150 Pelota, (3,1,”Está algo desinflada, es de color rojo y parece tener algo en su interior”)De esta manera, la pelota podía estar en la habitación 3, que tendría también su propia base de datos, el 1 indicaría que se puede coger, y la descripción…
Con esto funcionando la idea era recrear una aventura espacial que se me pasó por la cabeza. Una cosa muy simple pero que me animó a ponerme a estudiar lo que comentaba con el ánimo de tener mi propia aventura conversacional.

La Historia
¿Y de qué trataba la historia?
Poca gente lo recuerda, sobre todo si tienes menos de 40 años, pero el antiguo concurso “El Precio Justo”, puso en el programa uno de los mayores premios jamás vistos. ¡Un viaje a la luna! En realidad no iba a alunizarse, sino a pasar muy cerca montados en un cohete que despegaría el 12 de Octubre de 1992 a las 8 de la mañana (Mucha precisión).
Queréis comprobar si es cierto, ¿eh? Aquí tenéis la prueba! 👇👇👇
Pelos de punta, ¿verdad? Pues se entregó el premio, pero nunca se llevó a cabo
Por alguna razón situé ese viaje en el año 1999, y empezabas en tu habitación, donde tenias que hacer las maletas, ir al lavabo (Muy importante este punto, nadie ponía lavabos en las aventuras, y vamos dos o tres veces al día, lo consideraba una necesidad, así que ahí lo puse) y llegar al aeropuerto “espacial”. Una vez conseguías embarcar y el cohete despegaba, al volver al lavabo, un accidente/invasión hacía que todo el mundo muriese menos tu. Y sin tener yo ningún conocimiento sobre la física espacial, resulta que tenias que conseguir varias cosas para escapar en una cápsula que te devolviera a la tierra, o algo así…
La verdad que poco después, pensando en “el guión”, me di cuenta que era lo de menos. La cosa era el reto de la programación y tener uno de aquellos diskettes con una mini aventura que podía vender a 500 pesetas. Lo ponía todo en esa etiqueta donde podía sobrescribir con una impresora matricial de 24 agujas.

¿Cómo fueron las ventas?
Creo recordar que vendí dos o tres. Una a mi padre, Alfredo. Otra a un amigo suyo del trabajo, que atraído por la historia que le contó quiso caritativamente participar. Y la otra no recuerdo si la regalé en realidad a alguien del cole. Poca gente tenía un Amiga en mi entorno, así que no descarto que la copia que sobrevivió sea una de las que comento. La de mi padre tal vez…
CR Soft se llamaba mi "Compañía" de Videojuegos. ¡Poca broma!
Y aquí la dejo para el recuerdo, en una vitrina. Uno de mis proyectos que está en la lista de “Cosas a hacer cuando tenga tiempo…” es resucitar ese Amiga, y como sub-tarea, intentar cargar el juego y revivirlo. Sería grandioso a la par que me da mucha vergüenza ajena, jajaja
¿Y por qué no me dediqué a esto más adelante? Ummm, varias razones, pero una de ellas fue mi pasión por los VFX, los efectos visuales para cine... Pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión...
En fin, prometo editar esta entrada el día que lo haga… Lo pongo como otra tarea más para la lista…