
¡Hola Programas!
Desde que era un pequeño humanoide hasta ahora, siempre me ha encantado sumergirme en las películas de ciencia ficción, fantasía y cualquier cosa relacionada con ordenadores, robots y la “informática”. Mis obsesiones incluían hacer de locutor de radio grabando cintas para amigos y amigas, intentar arrancar alguna melodía decente con teclados y guitarras (sin mucho éxito, debo admitir), y, por supuesto, perderme en el vasto universo de los videojuegos desde mi glorioso MSX de Sony, el HitBit, pasando por el Amiga 500 hasta los primeros PCs que aún no sabían qué era eso de Windows. Juntar todas esas cosas podría ser maravilloso, y es lo que llevo haciendo desde entonces. ¿quién dijo que la vida no podía ser una mezcla caótica de ciencia ficción, música desafinada y pixelados mundos virtuales? Oh, y por si os preguntáis, sí, tengo más canales en YouTube que amigos imaginarios en mi infancia. Dos de ellos están dedicados a mostrarte cómo fracaso gloriosamente en los videojuegos, mientras que el otro te enseña a quemar agua y llamarlo «cocina gourmet» (prometo contar más sobre eso más adelante). Además, lanzo mis desventuras en el mundo de los videojuegos en vivo en Twitch, ¡porque verme perder en tiempo real es mucho más divertido!
De los estudios al trabajo, pasando por la música
En una vida paralela fui parte de algún que otro grupo musical, pero el amor verdadero llegó con AlMargen. Con ellos estuvimos dándolo todo en los escenarios, tocando canciones propias y algunas que no robamos exactamente, sino que versionamos con mucho respeto y alguna que otra licencia emocional. Aquella etapa empezó al terminar los estudios y me acompañó durante varios años de trabajo. Fue una montaña rusa de emociones, conciertos, ensayos, risas, nervios y, seguramente, alguna desafinación que todavía debe estar rebotando por ahí. Y como si la vida no fuera ya suficientemente surrealista, acabé trabajando en el mundo de la magia digital gracias a un vecino que tenía una empresa de postproducción de publicidad en los gloriosos años 90. Pasé de ver películas como cualquier mortal a convertirme en esa persona insoportable que pausa una escena para explicar cosas que nadie ha preguntado. Desde 1998 sigo metido en este universo de los VFX, y aunque mi traje de mago no sea tan glamuroso como el de Harry Potter, este mundo sigue dándome de comer y apasionándome casi como el primer día. Fíjate tú que incluso llevo unos cinco años dando clases en un máster de VFX en una universidad de Madrid. Quién me lo iba a decir a mí, que empecé mirando píxeles gordos en una tele.
Rebotando por ahí
Nací y viví en Barcelona, en Zaragoza, Madrid y Lisboa, y ahora, junto a mi pareja y mis dos hijos, nos hemos instalado en una casita en la montaña, al lado de un parque natural precioso, el Montseny. Aquí, me aventuro en excursiones y hasta alguna carrera por el bosque (sí, un geek corriendo, ¡el mundo se está volviendo loco!). ¿Quién dijo que los entusiastas de los bits no pueden disfrutar de la naturaleza? ¡La conexión Wi-Fi no llega tan lejos, pero las risas sí! Y hablando de pasiones, soy de esos que tienen un «grupo favorito». Los Dire Straits son mi banda de referencia, y juraría que podría tararear todas las notas de todos los instrumentos de todas las canciones que lanzaron en su carrera. En especial, las notas de la guitarra, las cuales intenté emular con nuestra banda en más de una ocasión (con todo el respeto, por supuesto). Porque qué te queda al final del día si no te lanzas a intentar tocar «Money for Nothing», ¿realmente estás viviendo?
El por qué de esta página…
Así que, como cualquier ser humano con una mezcla única de intereses y una pizca de narcisismo , decidí gastarme algo de pasta y tiempo de mi vida en esta web. ¿Por qué? Porque todos tenemos nuestras vainas favoritas, y yo quería compartir las mías de una manera tan peculiar como las viví. Y es que, cuando te das cuenta de que has acumulado más anécdotas, fracasos y risas que una sitcom de los 80, simplemente sientes la necesidad de gritar al mundo: «¡Eh, gente, tengo algo que contaros y, de alguna manera, creo que debéis escucharlo!». El nombre de este sitio rinde homenaje a la era retro de los videojuegos, las películas y los 8bits donde los gráficos y las imágenes pixelados eran la norma y la diversión se encontraba en la imaginación. Pero también es un guiño a nuestro mundo actual, donde los píxeles persisten en nuestras pantallas, en nuestros sueños y, de alguna manera, han alcanzado estatus de icono vintage. Así que bienvenidos a mi caos digital, donde la risa, los pixels y las notas desafinadas se dan la mano. Aquí, en esta web, intento destilar mis experiencias, mis locuras y mis obsesiones en algo que espero que encuentres tan divertido y extrañamente reconfortante como yo. Porque, en definitiva, la vida es demasiado corta para no compartir tus vainas favoritas, ¿verdad? ¡Nos vemos en el lado nerd de la vida! Flynn / Carlaidus ← Esto lo explico si me lo pedís en los comentarios
El grupo musical: Dire Straits El juego: Varios, pero Monkey Island (El uno, el dos y el último por nostalgia. No sé qué dicen que hay un 3, 4, una “Tales…” leyendas…) La comida: El Sushi Las películas: Muchas, pero “Encuentros en la Tercera fase” y “Tron” (la buena, la primera)