
Por qué un cartucho no es solo un botón
Diseño modular, progreso visible y la diferencia entre abrir una sala, comprar un juego y jugar una partida.
En una interfaz normal, un botón abre una pantalla y desaparece de la conversación. Un cartucho cuenta algo antes de abrirse: enseña una identidad, ocupa un lugar en el panel y recuerda qué partes de la aventura ya pertenecen al jugador.
El cartucho Juegos sirve como ejemplo. Desbloquearlo abre la sala Arcade para siempre, pero no regala todas las máquinas. Dentro del lobby cada juego tiene su propia carátula, su precio y su Hall of Fame. Cuando el juego ya es tuyo, Insert Coin paga únicamente la partida que vas a comenzar.
Separar esas capas evita mensajes confusos y cobros dobles. También permite que el sistema crezca: añadir otra máquina no obliga a rediseñar la Home, y cambiar una carátula no altera la economía. La modularidad deja de ser una decisión técnica y se vuelve parte de la experiencia.
El resultado ideal es que nadie necesite leer un manual. La Home enseña el acceso, el lobby distingue lo que tienes de lo que puedes comprar y la cabina reserva una sola acción protagonista. Si esa secuencia se entiende con un vistazo, el cartucho está haciendo bien su trabajo.